Categoría: Articulos de Reflexión

México: ¿ante qué estamos?

Guillermo Almeyra

Guillermo Almeyra

México vive el peor momento de su tormentosa historia. Ha quedado reducido a la exportación de petróleo crudo (para importar refinado) y de mano de obra semiesclava, que abandona a su suerte en el país que la discrimina y superexplota (y de la cual, para colmo, espera remesas que sirvan para remplazar las inversiones que el gobierno no hace). En el narcotráfico o en torno al mismo se ocupan más jóvenes que en todos los institutos de enseñanza. El Estado mexicano, al ejercer una violencia ilegítima y al no tener ni siquiera el monopolio de la violencia, dado el entrelazamiento de muchas autoridades con el delito organizado, se ha degradado al nivel de un semiestado y no tiene ningún tipo de planes para el futuro, de modo que el país está a la deriva en la más grave crisis económica, política y social mundial.

No estamos pues ante un mero proceso electoral sino ante una situación de emergencia nacional, que hace imprescindible y urgente un cambio no sólo político sino también económico y social. Y el hartazgo y el odio que cubren como pesado manto a toda la sociedad demuestran que, a pesar de que los conflictos sociales son relativamente escasos, se está llegando a un límite. Aunque hay grandes diferencias entre los candidatos derechistas del PRI y del PAN y el de Morena, nadie en su sano juicio puede creer que el país puede salvarse con un mero relevo presidencial, y ni siquiera puede estar seguro de que, si ganase Andrés Manuel López Obrador (AMLO), el establishment le permitiría ser presidente por más que modere su lenguaje y su programa.

Además, no se trata apenas de ganar las elecciones con menos de un tercio del padrón y una enorme abstención. Lo que hay que construir es un cambio real en la relación de fuerzas sociales actual, para que sea posible una amplia movilización de los trabajadores y los ciudadanos en general que imponga el respeto del resultado electoral y dé una base política a AMLO en el caso de que éste se decidiese a realizar el cambio que ahora promete y enfrentase a los factores de poder, a Washington y a la cáfila de corruptos y oportunistas que desde su propio aparato político tratan de condicionarlo.

Para movilizar a las víctimas del desempleo juvenil, de la opresión, del narcotráfico, a quienes se ven obligados a emigrar, a los que cada vez viven peor y con peores perspectivas, no es necesario hablar de elecciones. En cambio hay que proponer, para sostener el ingreso popular y el mercado interno un gran plan de empleo, la prohibición de despidos, un aumento masivo de salarios, jubilaciones y pensiones, la plena satisfacción de los derechos de los indígenas, un plan anticorrupción que comience por la reducción a la mitad de los ingresos de secretarios de gabinete, altos funcionarios y legisladores. Que, como en Bolivia, los jueces sean elegidos por sufragio popular y que, como en Venezuela o Bolivia, exista el derecho a convocar un referéndum para la revocación de las autoridades si no cumplen su mandato popular. Si el derechista presidente francés Nicolás Sarkozy cobra una tasa Tobin a las transacciones financieras y la derechista canciller alemana propone lo mismo para toda Europa, ¿por qué no aplicar esa tasa a la banca local y, además, cobrarle los impuestos que todos pagan? ¿Por qué no controlar el lavado de dinero y a los narcos acabando con el secreto bancario?

La base de la recaudación impositiva, además, no puede ser el IVA y los impuestos indirectos, que pagan los pobres, sino los impuestos progresivos a las ganancias. Hay que ofrecer desmantelar todas las políticas contrarias a los pequeños campesinos y al ambiente y declarar a las zonas rurales en situación de emergencia para tratar de fijar en ellas a los jóvenes que hoy emigran dando precios remunerativos por los cultivos de alimentos para evitar que se cultiven drogas.

Los largos y farragosos programas electorales, sean o no correctos, no organizan ni movilizan. Para ello se necesitan, por el contrario, pocas ideas-fuerza que todos puedan entender y retomar por su cuenta. Si se las difunde mediante volantes y con manifestaciones relámpago en las colonias, dando la palabra a los asistentes, será posible sensibilizar a cientos de miles de personas que el legítimo repudio a los partidos podrían abstenerse favoreciendo al PRI. La decisión de votar por un cambio real, contra el PRIAN, derivará de la organización y de la movilización populares y será no la causa sino la consecuencia de ellas. Lo mismo es válido para la necesaria campaña organizativa que Morena debe emprender entre los emigrantes que viven en las grandes ciudades de Estados Unidos. La organización mutual, política y sindical de esos trabajadores frenará la ofensiva contra ellos de los capitalistas estadounidenses, les ayudará a tomar conciencia de su propia fuerza y, como subproducto, podría aportar eventualmente votos a la candidatura de AMLO. Si se quiere tener elecciones más o menos limpias y cuyos resultados sean reconocidos –y no negados como en 1988 o en 2006– hay que ganar credibilidad, movilizar, convencer de que es posible imponer un cambio social, construir una sólida fuerza política de masas, no un mero apoyo electoral. Hay que promover y organizar el protagonismo militante de los sujetos del cambio que se propone.

Por otra parte, la crisis económica y la crisis de dominación capitalista en el país llevan a la oposición a sectores de los capitalistas, que dependen del desfalleciente mercado interno. Ellos se mueven por sus propios intereses, no por los llamados tipo San Francisco de Asís, pues no aman ni amarán a los trabajadores ni éstos podrán amar a quienes les explotan ni a los que originan y utilizan la violencia y el terror. El odio a la opresión es un arma de liberación de los oprimidos. Para que no lleve a linchamientos o a la violencia ciega, hay que encauzarlo programática y organizativamente sin preocuparse por las elecciones. Este es el único modo de ganarlas.

 

 

Insurgencia Civil Pacífica

Luis Linares Zapata

Luis Linares Zapata

Plática con Luis Linares Zapata donde nos explica, antes de la presentación del Nuevo Proyecto, los fundamento para la creación un Movimiento Amplio e incluyente, hoy MORENA.

Uno de los fundamentos, es que es necesaria una insurgencia civil pacífica para poder hacer valer la voluntad popular … ese insurgencia debe estar reflejada en las urnas para poder comenzar el proceso de cambios.

 

¿Quiénes nos gobiernan?

Geraro de la Fuente

Geraro de la Fuente

Últimamente Calderón ha declarado muchas cosas que nos han puesto a comentar lo que él dice.

¿Por que lo hace?.

Por que para un neoliberal, quien gobierna, no es quien cumple objetivo. sino quien marca el eje de las expectativas.

Gerardo de la Fuente nos platica sobre eso.

 

 

 

 

 

Video Completo:

 

Violencia Estructural del Estado – Carlos Fazio


Carlos Fazio

Carlos Fazio

¿ Esta guerra que vivimos es una lucha contra las estructuras del crimen organizado ? Carlos Fazio nos explica en pocas palabras, que la guerra que vivimos, no es un mecanismo nuevo que ha utilizado el poder para controlar la insurgencia naciente en algún país.

Este análisis se basa en las experiencias latinoamericanas, de Uruguay, Argentina, Brasil y sobre todo Colombia.

Excelente exposición de ideas para poner a discusión el rumbo que le queremos dar al movimiento de regeneración nacional y al nuevo proyecto de nación, no como una estructura electoral y propuestas de campaña, sino como un movimiento de movimientos nucleados entorno a un programa que pueda revertir los agravios al pueblo y así poder generar un proceso de unidad de las diferentes expresiones de resistencia en México.
Leer más…

 

El ¿qué? y el ¿cómo?

Uno de los aspectos más importantes que se tuvo en el taller “El Nuevo Proyecto de Nación como eje transformador” impartido por Héctor Díaz-Polanco uno de los intelectuales más destacados en la redacción del nuevo Proyecto de Nación es la definición del ¿Qué? Y del ¿cómo?.  Te explico.

¿Cómo?
Los argumentos “más sólidos” que tiene la derecha, y algunos sectores minoritarios de la izquierda, es siempre llevarnos al discusión del ¿cómo?: “¿Cómo le van a hacer?, ¿cómo va a ser posible?, ¿Cómo, cómo y cómo?”. Que generalmente en los medios de comunicación esas preguntas se hacen de mala fé y nosotros muchas veces no tomamos en cuenta estas razones para desarticular las descalificaciones:

  • El pueblo ha tenido muy poco tiempo de tomar el destino de la nación comparado con el dominio que han tenido los regímenes del PRI-PAN. Si no ha sido posible el cambio, es por que los partidos de la oligarquía, no permiten ninguno a fondo en favor de las mayorías.
  • En otros países se han aplicado algunos puntos que nosotros hemos planteado, es más, en México hay ejemplos claros de es posible lo que plantea el Nuevo Proyecto de Nación, como en comunidades Zapatistas por ejemplo.
  • El Nuevo Proyecto, sobre todo en los puntos “Abolir los privilegios fiscales para redistribuir la riqueza con justicia ” y “El sector energético, palanca del desarrollo nacional ” , tiene investigaciones y estadísticas de fondo, hechas por verderos expertos en la materia, que no se toman en cuenta y se cree que se habla como solo “buenas intenciones”, que incluso, en ese capítulo, se dan esos elementos técnicos que tanto piden los tecnócratas, los voceros de la derecha y uno que otro despistado.

En efecto, la construcción del cómo se hace a lo largo del camino, por que no hay una formula mágica o alguna receta para resolver problemas tan complejos, interdependientes y sobre todo multilaterales. Si así fuera, les aseguro que no viviríamos la decadencia que vivimos hoy. Sino que es un proceso, que debe iniciar cuanto antes. Pero no debemos iniciar “a lo ciego”.

¿Qué?

El “¿Qué?”, en el sentido de “¿qué se va hacer?”, es nuestro terreno. Por que en primer lugar, tenemos que definir una ruta clara hacia donde vamos, ubicar y describir el problema, como lo hace el Nuevo Proyecto de Nación.

Esa es la importancia del Nuevo Proyecto de Nación, es la ruta. Por eso critican tanto aquellos sectores conservadores y tecnócratas al Proyecto, por que ellos esperan cifras, cosas técnicas, números, porcentajes (y que incluso, en el proyecto están).

Se les olvida el detalle, que esto es un proyecto de nación, el lugar donde debe estar el ¿cómo? es en el programa de gobierno que debe girar entorno al Nuevo Proyecto, por que planteamos una transformación profunda y radical, entendiendo radical como aquello que llega a la raíz del problema.

No confundir lo 10 puntos con las 50 acciones. Los 10 puntos son los ejes de transformación y las 50 acciones, son acciones de gobierno que se deben aplicar inmediatamente para comenzar a enderezar el rumbo con la ruta de los 10 puntos. ¿son posibles esas 50 acciones? Por supuesto, que en todas, son decisiones políticas, y solo basta con tener decisión política en el ejecutivo para que marchen.

Y en medio de las 50 acciones y los 10 puntos, está el programa de gobierno, que como ya habíamos mencionado, es el ¿cómo? Y que pronto se definirá en el MoReNa.

En lo último del siglo pasado, durante mucho tiempo la sociedad sabía bien que era lo que no quería. Pero pocas veces sabía lo que quería. Cuando Andrés Manuél López Obrador Gobernó la ciudad de México, con su programa de gobierno nos dio una idea más clara, de que era lo que queríamos: Honestidad valiente, claridad y firmeza. Marcaba objetivos y los cumplía. Lejos de dejarnos a la expectativa como lo hacen la mayoría de los gobernantes, con los hechos dio rumbo al movimiento ciudadano interclasista, hoy llamado MoReNa. Nos dimos cuenta de qué era lo que queríamos, que era posible gobernar de manera diferente y definir objetivos y cumplir esos objetivos.

Si marcamos bien y entendemos qué es lo que queremos, con esperanza y esfuerzo el ¿cómo? Es lo de menos.
Pero primero lo primero: hacer crecer a este movimiento y su organización.

 

Nota:

De ahora en adelante, propongo, que nuestras discusiones internas se centren más en el ¿qué? y después en el ¿cómo?